Copa Menstrual – ¿qué es? ¿cómo se usa? ¿dónde conseguirlo?

Confieso que llevaba poco más de un año con la intención de comprar mi copa menstrual, me enteré de su existencia a través de un video de Buzzfeed y automáticamente llamó mi atención.

Quedé fascinada con el concepto.

¿Una manera ecológica de menstruar? Pensé en cómo mi huella de carbono disminuiría al comenzar a usarlo. En promedio, la menstruación acumulada en la vida de una mujer produce 28,310 kilos de basura. Estamos hablando de un concepto que tiene la capacidad de revolucionar el cuidado del medio ambiente. Además, la copa puede durar hasta 10 años, lo cual significa que ya no gastaría dinero en tampones y toallas sanitarias. Hice las cuentas: uso casi 2 cajas de kotex de 43 pesos por cada ciclo, multiplicado por 12 meses: $1,032 pesos al año. En total, estamos hablando de $10,320 pesos por 10 años, comparado al precio de $650 pesos por una copa menstrual. La respuesta brillaba ante mis ojos: tenía que comprarlo. Lo sentía casi como un deber, una responsabilidad social. Pero entonces, ¿por qué tardé tanto en conseguir la mía?

La realidad es que ni sabía si lo vendían en Monterrey. Era la primera vez que veía publicidad acerca de la copa menstrual, y todo venía de canales en Estados Unidos. No conocía a nadie que lo haya utilizado. No sabía cómo funcionaba, cuánto duraba, ni dónde conseguirlo.

Al platicarle a mis amigas mi deseo por comprar mi copa menstrual, la mayoría me regresaba una mirada inquisitiva: ¿qué es una copa menstrual? Ellas, como muchas, no conocían el concepto. Es por eso que después de un año, cuando por fin decidí buscarlo, llegué a la Farmacia Benavides con poca esperanza de conseguirlo.

¿Copa menstrual?, me preguntó la señora que trabajaba en la farmacia. No, no lo manejamos, no sé dónde lo podría conseguir.

Así que decidí buscarlo en la farmacia del HEB – fue ahí donde lo encontré. Me topé con el Diva Cup, que se dividía en dos modelos: uno para mujeres que ya habían parido, y otro para mujeres menores a 35, que nunca habían parido. Ambos costaban $650 pesos.

Después de pagarlo me subí a mi carro, y ahí mismo en el estacionamiento del HEB abrí la caja y comencé a leer las instrucciones. ¡Tenía muchísima curiosidad por comprender cómo funcionaba! Nunca en la vida había estado tan emocionada por tener mi periodo menstrual.

Al llegar a mi casa decidí probarlo de una vez. No les voy a mentir, a contrario de lo que ilustra el logo de la copa, no todo fue flores y mariposas. Insertar la copa fue complicado, tardado y un poco doloroso. Y una vez puesto sentía raro al sentarme y caminar. Aunque sabía que era prácticamente imposible, sentía miedo de que la copa entrara tan dentro que no lo pudiera retirar.

Pero ahora ese miedo se me hace hasta simpático ya que experimenté la facilidad con la que se retira la copa. Al llenarse, la copa gravita naturalmente hacia abajo y se hace más fácil removerlo. Y agrego que la incomodidad se pasa después de aproximadamente unos 15 minutos. Es como la primera vez que te pones un tampón – sabes que hay algo ahí, pero después de un tiempo te acostumbras y ya hasta dejas de sentirlo, olvidas que lo traes puesto.

Puede durar hasta 12 horas puesto, así que no existe ninguna inconveniencia al usarlo mientras duermes. Por eso, si te encuentras batallando en removerlo, recuerda que tienes 12 horas de uso y que no existe ninguna urgencia por sacarlo de inmediato. Recuerda que si estás estresada, los músculos de tu vagina se contraerán y será más complicado remover la copa. Respira, ocupa tu mente con algo más, y vuelve a intentar retirarlo cuando estés más calmada.

Además, es completamente higiénico. Al retirar la copa, debes enjuagarlo con agua o con jabón sin odor, y una vez al mes se debe hervir en agua caliente para desinfectar. El empaque incluye una pequeña bolsa de algodón para guardar la copa entre periodos.

Y bueno, después de tanta espera, por fin tengo la oportunidad de compartir mis propias opiniones acerca del uso de la copa menstrual. Creo, personalmente, que además de ser una manera tanto económica como ecológica de menstruar, la copa es un método para visualizar la menstruación como un proceso bonito, amigable. Te sientes orgullosa de cuidar el medio ambiente y de economizar tus gastos. Y tener tu propia copa menstrual crea una relación más íntima con tu ser. Crea un contacto directo con tu cuerpo, y te ayuda a comprender su importancia y cómo funciona. En fin, verdaderamente creo que poseer tu propia copa menstrual es una manera de darle auto-cuidado y amor propio a tu ser.

Por último, agrego que al buscar información sobre copas menstruales en el internet, me topé con el Ruby Cup, un producto que dona una copa menstrual a niñas en África por cada copa vendido. Aún no exportan estas copas menstruales a México, pero si vas a Estados Unidos puedes comprar tu Ruby Cup y empoderar a niñas y mujeres que no tienen los recursos económicos para comprar higiene durante su menstruación.

En resumen, te recomiendo (¡ampliamente!) conseguir tu propia copa menstrual para dale amor al planeta, a ti misma, y al empoderamiento de mujeres.

 

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